Cómo fijar expectativas realistas

Cómo fijar expectativas realistas

¿A quién no le ha sucedido alguna vez proponerse unas metas y no cumplirlas? Aparte de no alcanzar nuestro reto, a veces nos produce frustración el hecho de no manejar bien los tiempos o perder la confianza en nuestras planificaciones.

Si te tranquiliza, te diremos que esto no solo te pasa a ti. Es más, también te diremos que se trata de algo que se puede mejorar y trabajar.

A veces el problema parte de que equiparamos la resolución de un problema complejo como si se fuera una tarea sencilla de nuestro checklist. Por ejemplo: manejar un conflicto en el trabajo con la misma facilidad que enviar un mail.

Es decir, no todas las expectativas que nos proponemos son razonables: asumimos trabajar todo un día sin interrupciones, o no tenemos en cuenta que todos los días no contamos con la misma energía ni con igual estado de ánimo. Por supuesto, tampoco incluimos imprevistos que pueden surgir.

En otras ocasiones, nuestras expectativas se basan en lo que han conseguido las demás personas, y nadie es igual a nadie: ni su personalidad, ni sus circunstancias.

En definitiva, si observamos, “establecemos expectativas muy altas porque idealizamos el resultado perfecto'”, dice Elizabeth Gillette terapeuta estadounidense centrada en el apego.

Por ese motivo, expondremos una serie de sugerencias que te ayudarán a aprender a fijar expectativas realistas.

5 consejos para establecer expectativas realistas

  1. Evalúa tus expectativas. Es importante realizar un análisis previo sobre cada expectativa que has llevado a cabo en el pasado y que pretendes repetir o retomar. ¿Cuál ha sido su evolución? ¿Qué pasó realmente? ¿Lo logré? Si lo logré, ¿lo conseguí en el tiempo establecido? ¿Qué me retrasó? ¿Qué factores me frenaron? La experiencia es un grado, y echando la mirada al pasado podemos obtener una información muy valiosa que nos ayudará a ser más realistas.
  2. Ten claros tus valores. Porque si lo que nos proponemos no está alineado con ellos, por mucho que nos digan que eso ha de ser así, nos resultará difícil alcanzar la meta. Si tenemos claros nuestros valores nos enfocaremos mejor en lo que realmente nos motiva e importa, lo que facilitará resultados más aceptables.
  3. Aprender a relajarse. Cualquier cosa que emprendamos desde el miedo y la intranquilidad tendrá una base inestable y temblorosa. Si construimos una casa sobre un terreno poco sólido, los cimientos de esta se moverán y se acabará derrumbando todo lo que hayamos construido. Disfrutar de un estado de ánimo tranquilo y saludable nos va a ayudar mucho a pensar con claridad y a rendir más. En este sentido, quizás os interese consultar nuestra publicación sobre mindfulness donde os revelábamos varias claves para mejorar nuestro bienestar.
  4. Explora la historia de tu perfeccionismo. A menudo nos exigimos más de la cuenta porque nos parece que no es suficiente con lo que somos. Tenemos que ser mejores, evolucionar constantemente pero nunca será suficiente. Esta creencia nos puede jugar una mala pasada, ya que la podemos reflejar en nuestras expectativas, de manera que nos fuercen a ir más allá de lo que realmente somos capaces de abarcar. Cada cual es como es y debe escribir su propia historia, sin fijarse tanto en las demás personas.
  5. Identifica los pormenores para ser más realista. Sin miedo, ya que siempre sucede algo que no habíamos previsto. Lo importante cuando tenemos expectativas es preguntarnos qué queremos conseguir con ellas, ir más allá del propio hecho en sí. Y si hemos de bajar el pistón, pues lo bajamos. O, si no es el momento adecuado porque resulta que estamos hasta arriba de trabajo, viene nuestra madre a vernos o simplemente sentimos cansancio, podemos aplazarlo, no pasa nada.

Hoy en día existe mucha presión con lo de la mejora continua, tanto a nivel personal como laboral. Si parte de un escenario natural, es estupendo. Pero forzarnos y dejarnos llevar puede traernos malestar y frustración. Es mejor que seamos realistas. Las expectativas realistas no nos hacen menos exigentes, sino que nos ayudan a crecer y a ser más flexibles.

Esperemos haberte ayudado desde IPACE con nuestras sugerencias para que tu vida sea un poquito mejor, sabemos que es nuestro empeño y nuestra razón de ser. Marcarse metas es fabuloso, pero más maravilloso es alcanzarlas. Si quieres reforzar esta lectura, prueba a completarla con este artículo que se centra en el cumplimiento de propósitos.

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