¿Qué es un propósito de vida?

¿Qué es un propósito de vida?

Un propósito de vida es tu razón intrínseca por la que existir, es decir, qué te motiva cada día para seguir adelante y dotar de significado al hecho de estar en este mundo. Es el sentido de tu vida.

No son objetivos, puesto que estos son muy concretos frente a la plenitud de un propósito de vida, que adquiere una dimensión mayor. En otras palabras, los objetivos o metas son logros más específicos y finitos que sirven a su propósito final.

Por ejemplo, si tu propósito de vida es contribuir a lograr una sociedad más igualitaria, un objetivo podría enseñar a los niños y niñas que nadie merece mejores oportunidades por el hecho de pertenecer a un género u otro, o, yendo más allá, que hay personas que ni siquiera se sienta de un género u otro, y esa circunstancia no puede impedir el mismo respeto y oportunidades en su vida educativa, laboral y social que las personas de género masculino.

Siguiendo el ejemplo anterior, lo anteriormente descrito es solo un objetivo entre los muchos que nos marcaremos a lo largo de nuestra existencia, diversas acciones que decidiremos en distintas etapas para contribuir en nuestra sociedad y así ir acercarnos a nuestro proyecto de vida, algo que nos hará crecer como seres humanos, otorgando sentido a nuestra vida.

Los objetivos del propósito de vida

Establecer los objetivos para alcanzar nuestro propósito vital no es tarea fácil, ya que a lo largo de la vida nos encontramos con multitud de bifurcaciones, situaciones y vivencias que nos hacen despistarnos, salirnos del camino, pararnos…

Por ello, será de gran utilidad identificar los verdaderos objetivos que pueden ayudarte. Párate por un momento, piensa en ellos y comprueba si son:

  • Orientados al enfoque. La ciencia dice que cuando trabajamos para lograr algo en positivo tenemos más posibilidades de mantenerlo en el tiempo que cuando trabajamos para luchar en contra de algo. Por ejemplo, si fumamos y nos planteamos “liberarnos del tabaco” hay más posibilidades de no volver a fumar que si lo enfocamos como “dejar de fumar”. ¿Tus metas están orientadas al enfoque?
  • Centrados en torno a una actividad. Alcanzar objetivos relacionados con actividades puede ayudarnos a producir sentimientos de logro y progreso, lo que nos animará a seguir en la dirección prevista. Las actividades son tangibles: aprender una tarea específica, cumplir un plazo, etc. Y esto lo hace más alcanzable y, por tanto, más realista y factible.
  • Integrados entre sí. Las metas en la vida funcionan mejor si están relacionadas entre sí, ya que son más armoniosas y unas empujan a conseguir las otras. Por ejemplo. Si nuestro propósito vital fuera conocer todas las culturas del mundo, para ello, nuestros objetivos relacionados podrían ser: viajar y ahorrar dinero. Entonces, sería incompatible (si tenemos un sueldo normal) comprarnos coches de alta gama y vivir por encima de nuestras posibilidades si luego queremos ahorrar y viajar por el mundo para alcanzar nuestro propósito vital, que es conocer todas las culturas del mundo.

Por qué hay que tener un propósito de vida

Básicamente, tener un propósito vital nos aporta beneficios psicológicos y emocionales. Es como tener un camino más definido a lo largo de nuestra vida, una especie de brújula que nos ayuda a no desviarnos demasiado del camino; a sentir más amparo y seguridad. Es, en cierto modo, nuestra columna vertebral.

Por otro lado, además de seguridad, nos ayuda a sentirnos útiles y vitales, con mayor actividad y alegría para enfrentarnos a la vida y a sus altibajos.

Ya sea con otras personas, la naturaleza o nuestra vida espiritual, el propósito está íntimamente conectado con el modelo de bienestar en el que nos sentimos a gusto. Para otras personas, el propósito de vida es, simplemente, su contribución.

¿Y si no sé cuál es mi propósito de vida?

Plantearse esta pregunta no significa nada malo, todo lo contrario. No todas las personas tienen clara su existencia y su porqué en este mundo. De hecho, muchas veces damos bandazos de un lado a otro porque no sabemos lo que queremos. Hay quien lo hace a lo largo de toda su vida y hay quien siente desorientación en determinadas etapas. ¿Nunca has oído o dicho esa expresión? “Luis no sabe lo que quiere en esta vida”. Pues bien, a veces somos un poco Luis, cuando nos asaltan dudas existenciales o tenemos crisis de mediana edad. En verdad, no dejan de ser momentos en los que nos planteamos nuestro propósito de vida.

Las experiencias que vivimos pueden hacer que nuestro propósito de vida cambie, y esto supone un replanteamiento de ciertos puntos que teníamos claros o del surgimiento de un periodo caótico lleno de inestabilidad interior. Aceptar esto no debería perturbarnos, todo lo contrario, ya que la clave para disfrutar de una vida plena es replantearnos el propósito de vida una y otra vez.

¿Cómo construir mi propósito de vida?

Si se trata de un tema que te angustia puedes recurrir a profesionales que te podrán dar todo su apoyo para ayudarte. Pero de momento, desde IPACE queremos darte alguna recomendación para que puedas comenzar a dar forma a tu propósito vital.

De entrada, puedes comenzar preguntándote:

¿Por qué te levantas todas las mañanas? No, no nos referimos a cuando paras la alarma para ir a trabajar o llevar a los críos al colegio. Vamos más allá. Nos referimos a la razón última por la que te levantas.

Para ello, es necesario que reconozcas tus propias habilidades (hay quien le llama dones) y sepas usarlas, bien para resolver problemas, para ayudar a los demás o simplemente aportando alegría a quienes te rodean, es decir, que tus habilidades te hagan sentir útil y a gusto con tu ser. Sentirse realizado o realizada no necesariamente implica hacer algo grandilocuente.

El coach Richard Leider , experto en propósitos, plantea una ecuación para descubrir tu propósito:

Habilidades+pasiones+valores= propósito

Puedes realizar tres listas: una de diez habilidades, una de diez pasiones y una de diez valores. Más tarde reducir a cinco elementos cada una de las listas y, por último, elegir un elemento de cada lista.

Es una manera de orientarte o inspirarte a construir tu propósito vital. ¿Te animas?

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